martes, 12 de febrero de 2013

Capitulo 2 del fanfic de Amuto :3

Bueeeeeeeeeno, aquí traigo el segundo capitulo, estoy motivadisima *-* por fin acabaré un fanfic que no sea un one-shoot? kldsngkls bueno, me callo y os dejo leer. Matta-nee~~

Capítulo 2

Ya han pasado 10 años desde que Ikuto se fue, pensaba nuestra protagonista que se había convertido en una adolescente de 16 años ya. Su vida había cambiado bastante, su madre era una famosa escritora y su padre un conocido fotógrafo. También la familia había aumentado en un miembro más, Hinamori Ami, la hermanita pequeña de Amu. Este no es el único cambio que sufrió la pelirrosa en su vida, cuando tenía 12 años nacieron tres huevos que representaban los sueños de esta, sus nombres son Ran, Miki y Su. Ahora mismo Amu está estudiando diseño y moda.  Se reúne de vez en cuando con sus compañeros de clase, Hotori Tadase, Yuiki Yaya, Fujishaki Nagihiko, Mashiro Rima y Souma Kukai.

-Amu-chan, ¿en qué piensas?- le preguntaron sus tres charas
-Umm…en nada en especial, solo estaba recordando los tiempos pasados con los demás-sonrió levemente.
-Amu-chan, si no te das prisa llegarás tarde a la reunión- le dijo Miki
-Sí, si lo sé. ¡Vámonos!

Nada más salir de casa, Amu sentía como si alguien la observara, o la siguiera. Un tanto insegura cambió de camino para llegar antes al sitio de la reunión, pero ese sentimiento extraño seguía presente. Sin darse cuenta se estaba dirigiendo hacia el parque donde jugaba de pequeña, junto a Utau e Ikuto. Después de un rato escondida de algo o alguien, se fijo donde estaba, sentía algo de nostalgia en ese lugar, quería que aquellos momentos de alegría pura y sin preocupaciones volviera. Quería ver a Utau de nuevo…quería…verle a él. No sabía porque quería verles tanto…apenas se conocían a pesar de todo lo que pasara, pero sentía que algo les unía.
Sin que Amu lo notara, alguien la observaba desde un árbol, analizando cada movimiento de la chica y sus pequeñas compañeras.

-¿La conoces nya?- preguntó alguien.
-hmm…- fue la única respuesta recibida.

Finalmente la noche cayó y Amu debía regresar a casa si no quería preocupar a sus padres, sabía que le podría caer una buena si no regresaba pronto. Estos eran estrictos ahora porque las vacaciones se aproximaban y Amu debía esforzarse en sus estudios y dejar de jugar tanto con sus compañeros.
Unas semanas después, el tiempo de los exámenes se termino, estaban a punto de comenzar las vacaciones. Amu estaba tranquila pues todo le había ido genial, y ahora podría disfrutar de un maravilloso tiempo libre junto a sus compañeros. Aun se sentía un tanto insegura, porque cada vez que salía a algún sitio notaba la presencia de alguien observándola. Tenía algo de miedo, a pesar de esto, jamás les dijo nada a sus padres o amigos para no preocuparles.

-Debería salir e intentar averiguar que es esa extraña sensación que tengo…-dijo la pelirrosada un tanto dubitativa-pero… ¿¡y si es un pervertido que me quiere secuestrar!?- se asusto un poco ante esta opción.

Tras estar pensando un rato laaaaaaargo (más largo que la palabra :3) decidió salir e investigar, prefería concretar si de verdad era un pervertido o simplemente su imaginación. Preparó sus cosas, se puso una ropa cómoda por si había necesidad de escapar.
Para su sorpresa, esta vez no sentía que alguien la vigilara ni nada por el estilo, cosa que le sorprendió. Comenzó a caminar por si había necesidad de alejarse de casa para que empezara ese extraño sentimiento, caminó sin un rumbo fijo, al pasar cerca del parque donde jugaba cuando era pequeña empezó a sentirse observada, desde ese momento lo notó. Camino y caminó por horas hasta la noche, al caer la noche, ese sentimiento se hizo más fuerte. Tenía miedo, no sabía dónde estaba exactamente por caminar sin rumbo durante horas. Finalmente acabo metida en un callejón oscuro y sin salida, tenía miedo de girarse por temor a encontrarse a un pervertido. A pesar de todo si quería volver a casa no le quedaba más remedio que girarse…eso hizo y para su desgracia se encontró con 3 pandilleros que le bloqueaban completamente la salida.

-Hola preciosa, ¿Qué haces a estas horas tu sola por estas calles? –le miraba relamiéndose.
-E-eso es algo que a ti no te importa…- dijo temblando.
-Vamos…te acompañaremos a casa por un módico precio…quédate un rato a jugar con nosotros. Te lo pasarás muy bien- tras decir eso se puso la mano cerca de la entrepierna.
-No…no puedo…Tengo q-que irme a c-casa…- tras decir eso chocó contra la pared del fondo.
-Vamos muñeca no te haremos ningún daño- se acercaron a ella y al intentar meterle mano está se defendió.
-¡No! ¡Dejarme en paz! ¡No me toques pervertido!
-¡Agarradla! ¡Si no quiere jugar por sí misma la obligaremos! Me gustan las chicas difíciles como tú. Es una pena que me deshaga de ti después de jugar.- la sujetaron de las manos contra la pared, sacaron una navaja para que no se moviese. Pero cuando iban a quitarle la ropa…

-Como la toquéis no saldréis vivos de aquí- se escucho una voz masculina que provenía de la oscuridad.
-¿¡Quien eres tú!? ¡Sal a la luz cobarde!-gritaron los dos que no sujetaban a Amu.
-Mi nombre es algo que no os interesa, soltadla o no pasareis de hoy. –sonaba enfadado.
-…- Amu estaba totalmente perdida, temblaba de miedo y sus lagrimas comenzaban a salir de sus ojos.


-No llores-le dijo desde la oscuridad.

Después de esa frase Amu estaba suelta y el hombre que la sujetaba estaba desmayado en el suelo. Los otros dos fueron hacia la persona que les atacó pero ambos quedaron noqueados también. Amu seguía paralizada, llorando como una desconsolada, quería irse a casa pero tenía demasiado miedo dentro del cuerpo.

-Amu- le dijo tras acabar con los tres hombres que la tenían acorralada. El estaba a su lado, no sabía si era bueno o malo, a pesar de todo…seguía en shock. No podía moverse y si lo intentaba no era capaz de reaccionar, ahora mismo era muy vulnerable a cualquier cosa.

-Tranquila, estas a salvo- seguía sin ver a su salvador, este la cogió en brazos para sacarla de allí.
-G-gracias…pero… ¿quién eres?- alcanzo a decirle antes de caer desmayada en sus brazos.
-Siempre dando problemas, pequeña…-sonrió levemente.

Después de un rato Amu despertó, no sabía dónde estaba, el sitio no le era familiar. Estaba en una cama, pero no era la suya, se sentía un poco aturdida tras el miedo de antes.


-¿D-donde estoy?- dijo mirando para toda la habitación
-Por fin has despertado, Amu- le contestó una voz masculina.

Un chico de cabellos y ojos color zafiro estaba apoyado cerca de la puerta, un tanto sonriente por ver a la chica despierta y en perfectas condiciones.

-¿Eh? ¿Nos hemos visto antes?- pregunto al ver al chico un tanto dubitativa.
-Tsukiyomi Ikuto.-fue lo único que contestó.

domingo, 10 de febrero de 2013

Empezamos nuevo fanfic :3 Amuto powah XD

Disclaimer: Shugo Chara, sus personajes ni historia, ni nada que tenga que ver con esta serie me pertenecen. Lo único que me pertenece es la historia que escribiré ahora :3
En esta historia Amu e Ikuto se conocen desde niños, y a partir de ahí se desarrolla la historia, en principio solo hay historia principal, más adelante quizás meta alguna secundaria :D


Un amor verdadero que nace, nunca desaparece

Hinamori Amu, una pequeña niña de seis años de cabellos rosados y ojos ambarinos,  se encontraba en el parque jugando con otros niños, mientras su madre conversaba con otras madres y su padre tomaba fotos. Cuando estaban jugando a pasarse la pelota a Amu se le escapa hacia la carretera, ella va en busca de la pelota sin cerciorarse de donde se había parado esta. Un camión de carga se dirigía hacia donde se dirigía esta a gran velocidad. Alguien le gritó que se apartara pero no lo escucho, el camión se dirigía hacia ella cuando lo vio, Amu se quedó inmóvil por el miedo que le causaba ver la velocidad.
Su madre la llamaba para que se moviese puesto que no llegaría a tiempo y su padre tampoco, Amu no sabía qué hacer, tenía demasiado miedo como para moverse. Alguien la sacó de allí justo a tiempo. Un chico de cabellos y ojos color zafiro, de unos 10 años fue el que la salvó a tiempo. El camión freno en seco y su conductor se bajo para preguntar si se encontraba bien.

-¿Estás bien?-preguntó el chico de cabellos color zafiro
-Sí- sonrió- ¿Eh? ¿Y mi pelota?- preguntó Amu como si nada hubiese pasado.
- Ah…lo siento por tu pelota…no ha tenido la misma suerte que tu- le dijo él un tanto gracioso.
-¡Amu! ¿Amu cariño estas bien?- preguntaba su madre al borde de los nervios
-Sí, mamá. ¿Por qué?- dijo un tanto perdida la pelirrosada.
-Amu…estabas a punto de…-dijo medio llorando
-No importa señora…su hija está bien, no le diga más de lo necesario y estará bien- contesto el salvador de Amu.
-¿Eh? ¿Quién eres tú? ¿Eres la que ha salvado a mi hija, verdad?- pregunto el padre de Amu un tanto desconcertado.
-Tsukiyomi Ikuto
-No sé cómo podemos agradecerte lo que has hecho por nosotros- le dijo abrazando a su pequeña hija.
-No es necesario…-dijo un serio- ¿Eh?-alguien le agarraba.
-I-Ikuto… ¿jugarás conmigo la próxima vez?- pregunto Amu sonriente.
-Por supuesto pequeña- le sonrió mientras le acariciaba en la cabeza.

Al día siguiente, Amu estaba ansiosa por ir al parque. Quería jugar con su nuevo amigo, y único hasta ahora... al llegar al parque, estaba allí sentado esperando por ella. Amu fue corriendo a su lado.

-¡Ikuto!- le gritó nada más verle- ¿has venido a jugar?- pregunto sonriente
-Claro y te traigo a alguien más con quien jugar, pequeña- le señalo a su lado a una niña rubia y de ojos violetas- es mi hermana pequeña
-Hola, me llamo Hinamori Amu- se presento ante la pequeña.

Esta se escondió detrás de Ikuto, como con miedo. Mirando fijamente a Amu.

-Utau…saludala. Estamos aquí para divertirnos…-le dijo a su hermana.
-Tsukiyomi Utau…encantada- dijo en voz baja.
-¡Amu!- le llamó la madre- Tenemos que irnos.
-¿Eh? Pero…acabamos de llegar…- dijo medio llorando- quiero jugar con Ikuto..
-Lo siento cariño, es por un asunto urgente de trabajo. Mamá se tiene que ir rápido y no puedo dejarte aquí sola- dijo para intentar consolarla
-Pero yo quiero quedarme- empezó a llorar Amu.

Su madre no sabía qué hacer, tenía que irse pero no quería que Amu se quedase sin jugar después de estar esperando venir al parque. Finalmente se le ocurrió una idea.

-Cielo ve a jugar con Utau, ¿vale?-le dijo sonriendo- Ikuto-kun, ¿te puedo pedir un favor?- pregunto la madre de Amu
-Dígame- le contesto serio.
-Podrías cuidar de Amu, tengo que irme urgentemente por un asunto de trabajo y como lleva todo el día queriendo venir, no quiero quitarle la ilusión- dijo algo preocupado viendo hacia Amu.
-Supongo que no habría problema… ¿pero tendré que llevarla a casa?- pregunto un tanto perdido.
-No sería necesario, no tardaré mucho. Pero si se diera el caso, te dejaré la dirección por si te hace falta y el número de teléfono de su padre- la madre comenzó a escribir en un papel.
-Toma, Ikuto-kun…eres muy maduro para tener 10 años- le elogio.
-hmm- fue lo único que contestó
-¡Amu!- la llamo.
-¿Qué pasa mami?
-Ikuto te cuidará hasta que vuelva, así que, si tiene que irse te llevará a casa si no he vuelto. Hazle caso y ten mucho cuidado ¿Vale mi vida?- le dio un beso en la frente a su hija y un abrazo.
-Vale- dijo sonriendo y abrazando a su madre.

Al cabo de unas horas, la madre de Amu vino a recogerla. Agradeció el favor a Ikuto y se marcharon, no sin antes Amu abrazar a Ikuto de nuevo y a Utau también, a pesar de que ella era un tanto seria y poco habladora, le gustaba mucho.
Después de ese día, cada día iban al parque a jugar con ellos. Un día Ikuto fue a buscar a Amu a su casa para ir a jugar cerca de allí y no preocupar a sus padres por estar solos y algo lejos. Utau empezaba a no estar con ellos varios días cosa que la pelirrosada no entendía. Decidió no darle importancia, tras jugar fueron a merendar a su casa, esta quería ver una película que ponían en la televisión, resulta que era de romance, cosa que a Ikuto le aburría mucho. Pero decidió no decir nada y aguantarse, al rato volvieron a jugar hasta tarde.

-Hasta pronto, Amu- se despidió él.
-Hasta mañana Ikuto- dijo sonriendo.
-Pórtate bien, ¿vale?- dijo algo entristecido.
-¡Si!- ella seguía sonriendo.
-Ikuto-kun, he hablado con tu madre. Le he dicho que te quedarás a dormir aquí, porque ya es muy tarde y no podemos llevarte ni ella puede venir y no queremos que te vayas solo- le dijo la madre de Amu- así, podrás aprovechar un poco más el tiempo con Amu-acabo sonriendo.
-Si…-dijo un poco desconcertado.

Amu era muy feliz, podría dormir con su mejor amigo por primera vez dormía con alguien más en su habitación desde que empezó  dormir sola. No sabía porque él estaba un poco triste pero quería verlo sonreír. Ya era hora de dormir y ambos estaban en la cama ya.

-¿Amu? ¿Estás despierta?- pregunto él.
-Sí, ¿Qué pasa Ikuto-kun?- le contestó.
-A partir de mañana…no nos podremos ver más por un tiempo, tengo que irme lejos con mi hermana y mi madre.
-No…. ¿no te volveré a ver?- dijo la pequeña sollozando.
-Volveré, no llores….volveremos a vernos- le dijo dándole un abrazo para que no llorase.
-¿Me lo prometes?- le miro con los ojos llorosos.
-Te lo prometo…-se quedo mirando para ella, esperando que le dijera como cerrar la promesa.

Ella sin saber el significado de la acción que le iba a pedir, ni nada señalo sus labios. Indicando que quería un beso en los labios, había visto a sus padres besarse así alguna vez y en las películas que tanto miraba, en donde se demostraba que se quería a alguien de esa forma. Ikuto solo hizo lo que le pidió igualmente, sabía que no importaría eso. Era una simple promesa y no era nada malo.
A la mañana siguiente, Ikuto se despidió de todos menos de Amu, no quería hacerle llorar de nuevo con su partida. Pero está antes de que se fuese bajo corriendo por las escaleras con un osito de peluche entre sus manos.

-¡Ikuto! Juega mucho con tu hermana y no os olvidéis de mi, ¿vale?- dijo ella sonriendo mientras abrazaba a su osito de peluche.

-Claro que sí Amu- le dijo sonriendo- te escribiré de vez en cuando ¿vale?
Después de esto se despidió por completo y se fueron.